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En 2023, la economía de Estados Unidos creció un total de 3.1%, mostrando un ritmo inesperado anual del 3.3% entre los meses de octubre y diciembre, según información del Departamento de Comercio.

Los datos indican que fueron los consumidores quienes impulsaron gran parte del crecimiento en el último trimestre al cerrar el año dispuestos a gastar con confianza, pese a la inflación y las altas tasas de interés.

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Aún cuando el Producto Interno Bruto (PIB) se desaceleró, respecto al crecimiento del 4.9% del trimestre anterior, los analistas destacan en estos movimientos una sorprendente resiliencia de la mayor economía del mundo, al sumar el sexto trimestre consecutivo de crecimiento del PIB a ritmo anual del 2% o más.

Un fuerte mercado laboral ayudó al crecimiento económico, debido a que los empresarios han creado 225,000 puestos de trabajo al mes durante el último año, y el desempleo se ha mantenido por debajo del 4% durante 23 meses consecutivos, la racha más larga desde los años sesenta, indican los datos.

Aún cuando la inflación alcanzó su nivel más alto en cuatro décadas en 2022, desde entonces no ha dejado de bajar sin necesidad de los grandes despidos en masa que la mayoría de los economistas creían necesarios para frenar la aceleración de los precios, lo que genera optimismo.

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“Tras un largo periodo de pesimismo, los estadounidenses empiezan a sentirse mejor respecto a la inflación y la economía, una tendencia que podría sostener el gasto de los consumidores, impulsar más el crecimiento económico y potencialmente afectar las decisiones en las urnas”, dijo el analista Paul Wiseman.

En un reporte de The Associated Press, el analista advierte que la Reserva Federal podría estar en vías de lograr un “aterrizaje suave”, es decir, “subir los tipos de interés lo suficiente como para enfriar el crecimiento, la contratación y la inflación, pero no tanto como para que la economía caiga en picada”.

Hace un año, las perspectivas económicas eran mucho más sombrías, incluso en abril algunas estimaciones colocaban en cerca del 99% la probabilidad de una recesión en Estados Unidos en los próximos 12 meses, destacó Wiseman.

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Sin embargo, y pese a que la inflación en Estados Unidos se ha ralentizado significativamente, los precios globales siguen casi un 17% por encima de donde estaban antes de que estallara la pandemia de COVID-19 hace tres años, lo que ha desesperado a muchos estadounidenses.

Es por eso que algunos especialistas sugieren que la economía se debilitará en los próximos meses a medida que los ahorros pandémicos se agoten, el uso de las tarjetas de crédito se acerque a sus límites y los tipos de interés más altos frenen el gasto.